Vector del Mal de Chagas sigue presente entre las regiones de Arica y O’Higgins

Una de las enfermedades controladas en nuestro país es el “Mal de Chagas”, transmitido por la Vinchuca, insecto que luego de picar, comúnmente en una zona expuesta de la piel como la cara, defecan cerca de la erosión y las personas al rascarse infectan la herida para posteriormente enfermar.

También se trasmite a través de alimentos contaminados, transfusiones de sangre o productos sanguíneos, por transmisión de la madre infectada a su hijo recién nacido, trasplante de órganos e incluso en accidentes de laboratorio.

El Departamento de Enfermedades Transmisibles del Ministerio de Salud aclara que desde el año 2000 el país está certificado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como libre de la transmisión vectorial de la enfermedad y aunque el vector sigue presente entre la regiones de Arica y Parinacota y la de O’Higgins, hoy la principal vía de contagio es de madre infectada a hijo.

En este contexto se conmemoró el miércoles 14 de abril como el Día Mundial de la Enfermedad de Chagas, cuya finalidad es de visibilizar a quienes la padecen y sensibilizar a la sociedad para que dedique recursos en la prevención, control para su eliminación definitiva. Según los registros históricos las regiones endémicas corresponden a las zona norte y centro norte, entre Arica y O’Higgins, las que hoy se encuentran libres de la trasmisión vectorial del mal de Chagas.   

 La Enfermedad de Chagas está entre las 17 declaradas como desatendidas por la Organización Mundial de la Salud y afecta a unas 10 millones de personas y a la fecha  es una de las que impacta a nivel mundial en los sistemas sanitarios, ya que ocupa el cuarto lugar de importancia como carga de enfermedad en el continente, después de las infecciones respiratorias, gastrointestinales y el SIDA.

 En Chile se estiman alrededor de 120.000 pacientes endémicos con Chagas, de estos, un 10 por ciento corresponde a mujeres en edad fértil, con el consiguiente riesgo de transmitir la enfermedad vía transplacentaria a sus hijos. En este sentido, el Programa Nacional de Prevención y Control de Enfermedad de Chagas la asume por el llamado control vertical, cuya principal estrategia implica identificar el estado serológico de las gestantes en control prenatal y los grupos de riesgo, tamizaje a mujeres en edad fértil, preferentemente en control preconcepcional, y el estudio de todos los contactos familiares del caso índice.

Han pasado 115 años desde el descubrimiento de esta patología y son evidentes los cambios en su investigación, control y tratamiento. Chile tiene logros significativos ya que desde 1999 se ha interrumpido la transmisión vectorial domiciliaria y desde el año 2008 existe un cribaje obligatorio de la sangre en todo el país, que permite asegurar el control de la transmisión transfusional. Por otra parte, las condiciones eco-epidemiológicas determinan la inexistencia de casos y brotes agudos por transmisión oral. En este escenario, la transmisión vertical es de importancia de salud pública, pues constituye la fuente principal de nuevos casos de enfermedad de Chagas. Cabe señalar que el tratamiento en menores de 5 años alcanza una efectividad del 99 por ciento, siendo la principal forma de cortar la transmisión transgeneracional.

Síntomas

La enfermedad causa algunas molestias generales a los pocos días después de la infección (fiebre, dolores, inflamación del hígado). Pero una vez en el organismo y tras años sin síntoma, el parásito puede causar daño crónico en el corazón y el sistema digestivo y en algunos casos, la muerte.

Entre las personas que sí manifiestan la enfermedad de Chagas, los problemas más frecuentes son:

  • Problemas de corazón. Se dan aproximadamente en 3 de cada 10 personas.
  • Problemas del aparato digestivo. Se dan en 1 ó 2 de cada 10 personas.

Si hay afectación del corazón o del aparato digestivo, los síntomas más frecuentes son: Mareo, desmayos, palpitaciones, dolor en el pecho, fatiga, estreñimiento y dificultad para tragar.

En cualquier caso, la mayor parte de los niños y adultos con enfermedad de Chagas no sabe cuándo se infectó y durante toda su vida puede convivir con el parásito sintiéndose bien.

En Chile la transmisión vectorial esta interrumpida, así como también la transmisión por sangre y sus productos osea por transfusión, al existir tamizaje de la sangre de los donantes en todo Chile para la mencionada enfermedad, el mayor desafío es eliminar la última vía de transmisión que es la vertical, es decir de madres a hijos. Es por ello que desde el año 2014, nuestro país y en especial la Región de O´Higgins tamiza al 100 % de las embarazadas en el control prenatal, asegurando el diagnóstico temprano de los recién nacidos y la posibilidad de una cura parasitaria completa para los menores de un año mediante el tratamiento de estos en el 1er año de vida

Sin tratamiento esta enfermedad puede provocar alteraciones cardíacas, digestivas y ser mortal, de ahí que la OMS invite hoy a todos en el mundo a conocerla y evitarla.